El nicho en el tunel cueva
Casi no recuerdo nada. Estaba en el antiguo tunel que conducía a la playa. Ese tunel fue anteriormente un torrente descubierto pero fue tapado en tiempos atávicos creando una especie de catacumba. Alguna vez la recorrimos con antorchas cutres pero eficaces, emulando a las películas de aventuras. No había nada más que el misterio de la oscuridad. Ahora estaba allí, cerca de la entrada, pero lo suficientemente adentro para que no llegara la luz del sol. Las paredes en vez de hormigón eran de piedra labrada. Observé la hendidura en forma de nicho de la pared. La reconocí inmediatamente, pues había dormido justo debajo tiempo atrás. Allí me preguntaba por qué las moscas revolotean en un espacio concreto, y el por qué de sus trayectorias. Imaginé que eran como electrones que flotaban alrededor del nucleo atómico en órbitas cuánticas impredecibles. También me preguntaba si esas moscas eran conscientes de sus direciones, si las decidían, o bien no tenían ningún control sobre ellas. Y si era esto último, quién o qué las decidía? No entendí el por qué de esas moscas, en ese momento, en esos movimientos erráticos. Luego se hizo de noche y desaparecieron. Dónde iban? Dormían también? Podían soñar? Yo casi no pude dormir.
Luego aparecieron muchos niños en la cueva. Parecían de excursión.

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